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Expediciones Antárticas (La última frontera 2)

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Ernest Shackleton y el James Caird

Muchas y variadas han sido las expediciones que a  lo largo de la historia han tenido a la Antártica como destino, me maravillé con los relatos y anécdotas, pero sin dudas el viaje de Ernest Shackleton con el James Cairo ha quedado en la memoria colectiva como la hazaña de todos los tiempos.

El viaje del James Caird fue una travesía en un bote salvavidas abierto, navegando por el Atlántico sur realizada en 1916 por Ernest Shackleton y algunos tripulantes, tras haber tenido que suspender la Expedición Imperial Trans-Antártica por la pérdida de su barco, el Endurance, en octubre de 1915.

Hace unos años tuve la oportunidad de visitar la balsa salvavidas James Caird original, ya que fué expuesta en el Boat Show de Londres. Me impresionó lo bien conservada que está, pero sobre todo tomar una dimensión real de lo heroico de la hazaña de no perder ni un solo hombre en el proceso.

Luego de su hazaña, Ernest Shackleton fue nombrado como el más grande team líder de todos los tiempos, aunque nunca había dirigido grupos de más de 27 personas, y había fallado en casi todos las metas que se había propuesto.

La Expedición Imperial Trans-Antártica en sí misma fue un rotundo fracaso. Perdió su nave, la Endurace, en el mar de Weddell, antes de llegar siquiera a la Antártida, pero con un esfuerzo sobrehumano y excelentes dotes de liderazgo llevó a su tripulación a tierra firme, sanos y salvos todos ellos, después de haber soportado dos años en extremas condiciones, luchando por sus vidas.

Algunos dicen que Shackleton sólo fallaba ante lo improbable, pero sucedía ante lo inimaginable! Sir Ernest escribió en una carta dirigida a su esposa, Emily: “Amo luchar y cuando las cosas son fáciles lo odio”

La pérdida del Endurance:

(2) El Endurance zarpó desde las islas Georgia del Sur el 5 de diciembre en dirección a la bahía de Vahsel en el mar de Weddell. En su viaje al sur pronto se topó con hielo, que ralentizó la navegación. Las condiciones se fueron haciendo más difíciles a medida que se adentraba en el mar de Weddell, hasta que el 19 de enero quedó inmovilizado en una banquisa de hielo. El 24 de febrero, cuando Shackleton fue consciente de que podían quedar atrapados hasta la próxima primavera, ordenó el abandono de la nave y su conversión en estación invernal. El navío, atrapado en el hielo, derivó lentamente hacia el norte en los siguientes meses, pero la cercanía de la primavera y sus temperaturas más suaves iniciaron rupturas y movimientos en el hielo que pusieron el casco de madera del barco en grave peligro.

Hasta entonces Shackleton había tenido la esperanza de que el barco pudiera navegar hasta la costa una vez quedara libre. Sin embargo, el 24 de octubre al agua comenzó a penetrar en su interior, y sólo unos días después, en la posición 69° 5′ S, 51° 30′ O, Shackleton dio la orden de abandonar la nave diciendo «¡Se está hundiendo!». Hombres, provisiones y equipo fueron trasladados a campamentos en el hielo. Finalmente, el 21 de noviembre de 1915 los restos del Endurance desaparecieron de la superficie

El 17 de marzo su témpano de hielo se hallaba a menos de 100 km de la isla Paulet pero, separados de ella por un hielo intransitable, no pudieron alcanzarla. El 9 de abril su banquisa se partió en dos y Shackleton ordenó a su equipo embarcar en los botes salvavidas y poner proa a la tierra más cercana. Después de cinco angustiosos días en el agua los exhaustos expedicionarios desembarcaron en la isla Elefante, a más de 550 km del lugar en que se hundió el Endurance. Era, además, la primera vez en 497 días que pisaban tierra firme.

La balsa salvavidas James Caird

La isla Elefante era un lugar inhóspito, alejado de cualquier ruta marítima, razón por la que Shackleton decidió arriesgarse a emprender un viaje de casi 1300 km en bote abierto hasta las estaciones balleneras de las islas Georgias del Sur, donde sabía que encontraría ayuda. Eligieron para el viaje el más robusto de los tres botes de seis metros de eslora, bautizado James Caird en honor del principal patrocinador de la expedición. El carpintero del barco, Harry McNish, le realizó varias mejoras, como el aumento de altura de sus bandas, el fortalecimiento de la quilla y la construcción de una cubierta provisional de madera y lona, además de sellar toda la obra con pintura al aceite. Shackleton eligió cinco compañeros de travesía: Shackleton se negó a embarcar comida para más de un mes sabiendo que si no alcanzaban la isla Georgia del Sur en ese tiempo el bote y sus tripulantes se perderían para siempre.

El 8 de mayo, gracias a la habilidad de Worsley para la navegación, avistaron los acantilados de Georgia del Sur, pero vientos huracanados les impidieron llegar a tierra. El grupo se vio obligado a capear el temporal lejos de la costa para evitar estrellarse contra las rocas. Más tarde supieron que ese mismo huracán había hundido un vapor de 500 toneladas que había zarpado de Georgia del Sur en dirección a Buenos Aires. Al día siguiente fueron capaces de poner pie en tierra en la deshabitada parte sur de la isla. Tras un período de descanso y recuperación, y en lugar de asumir el riesgo de navegar hasta las estaciones balleneras de la costa norte, Shackleton decidió intentar el cruce de la isla por tierra por una ruta nunca antes transitada, ni siquiera por los balleneros noruegos. McNish, Vincent y McCarthy se quedaron en el punto de desembarco de la costa sur, mientras Shackleton, Worsley y Crean anduvieron en 36 horas los 51 km de terreno montañoso que los separaban de la estación ballenera de Stromness, a donde llegaron el 20 de mayo

Solicitó ayuda al gobierno chileno y este le ofreció usar una escampavía de su armada, el Yelcho, mandada por Luis Pardo Villalón. El Yelcho llegó a la isla Elefante el 30 de agosto y Shackleton evacuó rápidamente a los 22 hombres, que fueron llevados a Valparaíso en Chile, donde una multitud les dio con gusto la bienvenida a la civilización.

El Jefe, como era llamado Sheckleton, logró semejante suceso basándose en camaradería, lealtad, responsabilidad, determinación y por sobre todas las cosas optimismo.

Referencias:

(1)       Toledo, Nelson (2011-01-19). PATAGONIA Y ANTARTICA, Personajes Históricos.
(2)       http://es.wikipedia.org/wiki/Ernest_Shackleton
(3)       Endurance: Shackleton's Incredible Voyage, Alfred Lansing.
(4)       Shackleton by Roland Huntford

 (Publiqué esta nota en la edición de Diciembre, 2012, de la Revista Timoneles)


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