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Cruce del Océano Atlántico Norte

Miryam (derecha) y yo en el Ithaca, en Azores. Miryam (derecha) y yo en el Ithaca, en Azores.

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Fiesta en Azores

Pero todavía no llegamos…., aún falta. La baja que no se quiere mover y no lo va a hacer hasta nuestra llegada a Azores.

La llegada a Azores…, fue un recibimiento que nunca pudimos haber imaginado!!! Rafael, de la Rueda de los Navegantes, arengó a todos los navegantes que se encontraban en Horta durante toda la semana previa a nuestra llegada, para que nos esperasen y nos recibieran.
Llegamos de noche, no veíamos nada porque estábamos encandiladas con las luces de la ciudad y el puerto. Decenas de navegantes nos gritaban y nos indicaban la maniobra que teníamos que hacer; cantaban, gritaban, aplaudían, descorchaban botellas de champagne, batían panderetas y prendían encendedores. Fue una algarabía total!!!

Nosotras habíamos estado escuchando los dichos de Rafael por radio para que nos esperasen los navegantes oceánicos, pero también sabíamos que la Baja que tanto nos complicaba a nosotras la vida, era favorable para todos aquellos que quisieran ir para Galicia, Inglaterra o Francia, por lo que pensamos que ya no quedaría prácticamente nadie en Horta.

Y no fue así. Nos esperaron…!!!

Hubo quienes partieron y pegaron la vuelta pensando que no podían faltar al recibimiento…. Y lo mas lindo de todo esto fue que nadie nos conocía personalmente, solo éramos una voz desfasada en el aire de la radio.

Inmediatamente continuarían los festejos en el Bar de Peter, mundialmente conocido por todos los navegantes oceánicos. Es tradición de su dueño invitar a cada navegante con una cerveza cuando arriba a Horta. Una
tradición que comenzó a principios de siglo y que pasa de generación en generación. La invitación es una guiñada de ojo cómplice, simboliza la bienvenida, la calidez del pueblo azoriano, la celebración por el arribo y saberse a salvo una vez mas…, atrás quedará lo vivido en alta mar.

En el Bar de Peter siempre hay un amigo dispuesto a darte la Bienvenida! Allí nos reunimos todos por las tardecitas, el lugar es una babel, navegantes de todo el mundo, carcajadas, anécdotas, brindis, experiencias…

Horta también es conocida por las pintadas que dejan quienes arriban en barco a este puerto. Toda la marina está repleta de dibujos, banderas y textos de diferentes países y diferentes años, constituyéndose esto en una forma de expresión peculiar, que da colorido y alegría al lugar.

Por supuesto, como somos fieles a las tradiciones…., primero nos tomamos la cerveza en el Bar de Peter (Cafè Sport) y luego realizamos nuestra pintada en la marina…

32 días duró la travesía, 32 días de aprendizaje intensivo acerca de la naturaleza, el barco, nuestras limitaciones y fortalezas. Fue el Cruce del Océano Atlántico Norte, pero también fue un viaje al interior de nosotras mismas, bien profundo… Nadie que haya pasado por esta experiencia puede tocar nuevamente tierra y ser la misma persona. Sólo aquellos que lo han realizado saben de qué estoy hablando. Luego vendrá el balance…, los aciertos, las dudas, confrontarnos con nosotras mismas... Y comenzar todo de nuevo.., un nuevo sueño..., nuevos desafíos...


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