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Dover Regatta - Inglaterra

Semana de la Dover Regata - Competencia de dragones. Semana de la Dover Regata - Competencia de dragones.

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 Cruzar el Canal de la Mancha nadando:

Sábado.Son las 9 de la mañana de un día fantástico de verano, a pleno sol. Dover comienza a despertarse. A las 9.30 de la mañana me acerco hasta la playa (seafront, le llaman ellos), y veo los preparativos para el comienzo de varias actividades. Me propongo no mencionar que soy periodista para ver si es realmente es cierto que todo el mundo puede participar de los eventos.

Junto a la escollera se aglutinan los nadadores que pretenden atravesar el Canal de la Mancha. El cruce a nado es toda una tradición en Dover y la ciudad cuenta con varios campeones internacionales. Son 45 kilómetros desde Dover a Calais en Francia y los cruces están regulados por la English Channel Swimming Association. Hacen ejercicios, entran en calor. Los miro y me asombro porque son gente de todas las edades, hombres y mujeres, y con signos evidentes de diferentes estados físicos. Muchos no llegarán y otros sólo podrán hacer unos cuantos kilómetros, se trata de competir con uno mismo.

Me acerqué hasta el stand de inscripción y ante mi asombro me inscribieron, me preguntaron si tenía entrenamiento físico y si tenía alguna enfermedad cardíaca, me hicieron firmar un papel diciendo que me inscribía bajo mi responsabilidad y me aceptaron. Me informaron que dos cruceros acompañan a los deportistas durante todo el cruce, que no podría tocar la embarcación de lo contrario sería descalificada y que me sacarían del agua sin preguntarme nada si ellos veían alguna actitud anormal, lo cual me pareció perfectamente lógico ya que apuntan a cuidar al nadador, pero sin coartarle de antemano la posibilidad de llevar a cabo su sueño. Ya que cruzar el Canal a nado es un sueño muy preciado para muchos. El primer cruce se realizó en 1875. En condiciones normales la inscripción cuesta casi 40 libras, pero al formar parte de la Dover Regatta la participación estaba abierta libremente a todo el mundo.

Por supuesto que no me presenté!!! Ni loca me iba a meter en esa agua helada, donde apenas pude mojar sólo los pies a pesar de los 26 grados de temperatura ambiente que había en ese momento. Lo mío era sólo para ver si hacían lo que predicaban.., una cuestión periodística,  je! A pesar de mi ausencia, que nadie extrañó, a las diez de la mañana exactas sonó el pitido de largada y allá fueron los valientes, quedándome en la playa muy contenta de ser una cobarde que disfrutaba del sol calentito.


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