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class="gkFeaturedItemTitle" Patagonia 650



El Patagonia 650 fué mi primer barco, es un velero de terciado fenólico revestido en fibra de vidrio, de 6.50 metros de eslora.


Cuando estaba en la mitad de la construcción me acoplé a la idea de mi hermana Miryam, de construir un velero de acero, oceánico, con el cual podríamos dar la vuelta al mundo, por lo que desistí de finalizarlo, dejándoselo al Club Náutico Azopardo, en Buenos Aires. Como todavía no estaba terminado o matriculado no llegué a darle un nombre, pero lo aprendido sirvió como base para el arduo y duro trabajo que el Ithaca demandó.

Unas pocas fotos que me quedaron de esa etapa..., éramos tan jóvenes!

class="gkFeaturedItemTitle" Construyendo el Ithaca

El Ithaca en su actual amarra en Londres, Inglaterra.

El "ITHACA" es mi segundo barco, un Van de Stadt 34´de acero. Significó un trabajo arduo de equipo, entre mi hermana Miryam y yo.


En los primeros años trabajamos informándonos, navegando, buscando antecedentes y bibliografía sobre construcción amateur, carpintería, electricidad, meteorología, soldadura, mecánica, primeros auxilios, estudiando cada detalle y capacitándonos lo mejor que pudimos.

A pesar de los numerosos inconvenientes de toda índole que surgieron en el camino, a pesar del desánimo que muchas veces se apoderó de nosotras, a pesar de las dudas, completamos la construcción de nuestro velero oceánico con vitalidad, energía, coraje, y fuerza de voluntad.

Como contrapartida recibimos muchísimas muestras de afecto y de aliento por parte de quienes se han visto reflejados en este sueño. Es por este motivo que quiero agradecerles profundamente a todos quienes estuvieron a nuestro lado y supieron comprender que antes de lograr los sueños, primero, hay que atreverse a soñarlos. Esta es la razón de que hoy el "ITHACA" sea una realidad y haya dejado de ser un sueño.

 

Estas son solo algunas fotos de las cientos que tenemos, más adelante, con tiempo iré posteando mas sobre las diversas etapas de la construcción.

class="gkFeaturedItemTitle" Joybelle

Con el Joybelle en Concarnau, Francia.

Lugar exacto en el tiempo correcto: Joybelle
El nombre Joybelle significa Bella Alegría. Es un velero de aluminio de 36 pies, 1,80 de calado, modelo 1990. La primera impresión cuando lo ves es que es un barcazo para ir a cualquier lado, muy marinero.

El equipamiento consta de una balsa salvavidas para 6 personas, radar, ploter, VHF, piloto automático, timón de viento, GPS, cargador inteligente de baterías, dingui, motor fuera de borda para el dingui, generador eólico, burbuja y silla para hacer las guardias, motor interno Wolskvagen, malacate, fondeo y cadena, siete velas, molinetes Lewmar, heladera, microondas, estufa a gasoil, etc.

Cuando lo ví fue un enamoramiento a primera vista, estaba amarrado en la marina de Dover, Inglaterra. Pregunté por él y le saqué algunas fotos, como hacemos todos cuando nos gusta un barco. Su dueño me contó su historia...

Resulta que unos holandeses se dedicaban a transportar inmigrantes ilegales con el barco. En uno de sus tantos viajes llegaron a Dover por la noche, tomaron amarra y dijeron que se irían a la mañana siguiente. Cometieron el error de ir a cargar combustible a las dos de la mañana, esto le pareció extraño a la persona que estaba de guardia en la marina mirándolos por las cámaras de vigilancia, porque los navegantes cargan combustible de pasada antes de irse. Llamó a la policía y cuando los tripulantes vieron al patrullero se tiraron al agua tratando de escapar, abandonando el barco y lo que había abordo.

La policía arrestó a todos, tripulantes e inmigrantes, y la Aduana secuestró el barco. Lo revisó completamente en busca de drogas, le otorgaron nuevos papeles, bandera inglesa y nuevo nombre: Joybelle, y finalmente, la Aduana lo dió a remate.

 El nuevo, increiblemente suertudo, dueño lo compró por pocas libras. El nuevo dueño no es navegante por lo que no sabe nada de barcos, quien lo compró sólo para hacer un pase de manos, pero la suerte se le terminó ahí, porque el Joybelle estuvo en la misma amarra de Dover durante dos años sin poder venderlo porque allí no les gustan los barcos de metal. Dicen que hay que mantenerlos y eso es mucho trabajo. A lo que yo dije: - si, es metal pero es aluminio, necesita un mínimo de mantenimiento, sólo cuidar la corrosión galvánica, todo lo demás está muy bien cuidado y es de muy buena calidad! El dueño dijo: - si te interesa te lo vendo... Y ahí estuve yo, por primera vez en mi vida, en el lugar correcto en el momento preciso.

 Hoy el Joybelle tiene nueva dueña, se convirtió en mi tercer barco! Yo lo veo feliz, hasta le he visto una sonrisa. Cuando salimos a navegar por el Canal de la Mancha y pasamos por la exclusa de entrada, le guiño el ojo al que está de guardia y me mira por la cámara de vigilancia desde la oficina de la marina, y no puedo dejar de ocultar mi sonrisa cuando pienso en cuánto lo pagué...

Imágenes del interior del Joybelle luego de haberlo desmantelado casi íntegramente y renovar todo el interior. Realicé toda la carpintería, instalación eléctrica, plomería, mantenimiento del motor, tapizados, aislamiento, pintura, masilla, molduras, etc.

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